Si tenemos en cuenta que el factor más importante para influir sobre el algoritmo de búsqueda de Google es el intercambio de enlaces, es recurrente el pensamiento de crear una red de sitios web que se enlacen unos a otros y beneficiarse mutuamente en el posicionamiento web. Esta conocida técnica de enlazar nuestros propios sitios es conocida como “crosslinking” y si bien parece muy útil puede resultar perjudicial en algunos casos.
Los métodos que se suelen utilizar para evitar que Google rastree el crosslinking pueden ser:
- Alojar los sitios en diferentes servidores y en diferentes localidades.
- Utilizar distintos titulares para el registro de cada dominio.
- Si manejamos la reescritura de URL’s mediante ISAPI podemos dejar algun que otro sitio con las variables sin ISAPI.
- En caso de tener más de 3 sitios, enlazarlos de modo que A enlace hacia B pero que este intercambio no sea recíproco.
Mas allá de protegernos e intentar ocultar el linkeo en nuestra red de sitios web debemos saber que es muy baja la probabilidad de ser penalizados por esta práctica, cosa que está mal fomentada en el ambiente y sin sustento alguno. La práctica es más sencilla que la teoría, ¿Por qué debería penalizarnos Google si tenemos una red de blogs y queremos promocionarlos entre ellos con un enlace en el pie de página de cada uno?, ¿Deberíamos insertar el enlace con nofollow ?, la repuesta es un rotundo NO. Ni comparación existe con otras tácticas penalizables como doorway pages, en donde se engaña al robot haciéndole creer que el contenido está lleno de palabras clave y al usuario común se lo redirecciona hacia el documento verdadero.
Si Google o los demás buscadores detectan el crosslinking otorgarán un valor menor a los enlaces entre esos sitios, al igual que los intercambios recíprocos y la venta de enlaces. Recordemos que un posicionamiento web efectivo perdura con el tiempo y se realiza gradualmente, de nada servirá ganar mil enlaces en un sitio o intercambiar todos con todos.